¿Recuerdan lo adorable que era Lindsay Lohan? Hace unos cuantos días entré en un mini-high cinemático en el que me auto-medique tres películas que no había visto desde hacía bastante tiempo: Saved! (2004), Easy A (2010) y Mean Girls (2004). He aquí unas cuantas observaciones:
- Amanda Bynes es una pésima actriz.
- La mayoría de los guionistas en Hollywood parecen preferir el relato desde el punto de vista de una heroína para alcanzar profundidad emocional. Y la de un hombre si el objetivo es la perdida de la virginidad.
- Saved! Es una ejemplar película. Por el excepcional elenco (entre ellos Macaulay Culkin en la primera y última vez que exhibió un legítimo talento actoral) y la insistencia del director por tratar la trama de forma franca y servir un humor sarcástico sin subestimar a su público.
- Lindsay Lohan solía ser hermosa. Sigue siendo muy atractiva, pero en el 2004 era absolutamente espectacular. Su caída en desgracia resulta aún más trágica al considerar su talento actoral.
En la mayoría de las películas adolescentes, la experiencia suele ser retratada de dos maneras: la experiencia nihilista (The Breakfast Club (1985)/ Elephant (2003)) o la cómica (Pretty in Pink (1986)/ Fast Times at Ridgemont High (1982)). (Y seguiré citando ejemplos porque me gusta hacerlo.)
Durante décadas han salido miles de películas y programas televisivos que intentan retratar la experiencia adolescente con variables niveles de fidelidad. Los ejemplos más exitosos suelen ser las obras en donde los personajes son representados como prototipos de adultos tratando de encontrar sentido en los cambios internos y externos que se dan durante esta época tan complicada (como ejemplo, las difuntas series de televisión Freaks and Geeks (1999) o As If (2001)). Las peores muestras son las que tratan a los adolescentes como ratas de laboratorio, enfocándose en aquellos que exhiben un comportamiento extremo (la inexplicablemente popular The Secret Life of the American Teenager (2008) o Skins (2011)).
El sentirse como una rata de laboratorio no es raro durante la pubertad. Los adultos toman el creciente deseo de independencia y emancipación emocional como típica rebeldía adolescente, ignorando que en la mayoría de los casos es en realidad un deseo por explorar su ambiente y ejercer su pensamiento crítico. Menosprecian la experiencia adolescente como una simple fase, como si el stress experimentado por los hijos no se comparara con el que lidiamos los adultos al adquirir más responsabilidades. Es cierto que los dramas de camarillas no se comparan con el inminente riesgo del desempleo, divorcio, problemas de salud relacionadas con la edad, etc. Pero el efecto del stress es igualmente dañino sin importar su origen. El peor error que puede cometer un padre, es el partir del supuesto, que a priori, este sabe más que su prole por la diferencia de edad. Ignorando que cada generación enfrenta retos distintos. Algunas cosas permanecen igual, otras cambian junto al contexto. Por lo que antes de pasar juicio, lo mejor es escuchar. Hay algunos jóvenes que prosperan en primaria y se retraen en secundaria. Para otros, la experiencia es distinta. Algunos viven una vida social sana que balancean de forma exitosa con sus responsabilidades estudiantiles. Otros, que a raíz de trastornos de conducta, tienen dificultades para sobresalir en la escuela y desarrollar amistades. Por lo que no hay ninguna fórmula de éxito que se le pueda impartir a nadie.
En cierta manera, el colegio es muy parecido a la cárcel:
• Desde la hora de ingreso, esta preestablecido el período de condena.
• Las instalaciones y el personal subsisten de fondos públicos.
• La sobrevivencia depende del grupo al que te unas.
Varios documentales sobre la vida tras las rejas me han enseñado que tanto la comida como las instalaciones apestan, el patio es inseguro, las cárceles están sobresaturadas. Todas características que aplican a las instituciones educativas. Una persona recientemente declarada culpable, puede ingresar con el propósito de mantener un perfil bajo, leer para pasar el tiempo y entrar y salir rápido de las duchas. La realidad es que el intercambio de drogas es rampante, y la solicitud de favores sexuales no se dará en incidentes aislados. De ahí la necesidad de asociarse a cualquier grupo (musulmanes, arios, pandillas mexicanas, etc.) que te acepte para obtener protección y evitar el ser violado. Hasta ahora, todas situaciones que siguen aplicando a la experiencia en el colegio.
El colegio también presenta la oportunidad de experimentar una microversión del mundo al que seremos expulsados después de graduarnos. Nos encontraremos con la zorra del colegio en la asistente administrativa o el encargado de fotocopias. Nos seguiremos enfrentando al matón del colegio en el subalterno del jefe o la ejecutiva junior que intenta por todos los medios el impresionar a su jefe. No nos amenazaran con darnos una golpiza a la salida, pero si con sabotear nuestro trabajo. Siempre habrá una manzana podrida que arruinara el ambiente cuando tengamos que trabajar en grupo. Y el colega de trabajo inepto, incapaz de completar cualquier tarea que se le asigne, seguirá acogiéndose a la gloria del grupo sin merecerla. Como lo hacía aquel compañero de colegio con quien nadie quería trabajar, pero al que había que tolerar por designio del profesor.
Las lecciones de socialización que obtengamos en el colegio, nos servirán de referencia para tratar situaciones difíciles en el futuro. Es una época complicada, en donde la falta de presupuesto para el mantenimiento de las instalaciones, y el desinterés de profesores mal pagados, solo sirven para exacerbar el problema. Pero es una prueba de sobrevivencia, la tolerancia que desarrolles en el colegio te hará audaz. No te sientas mal si nunca fuiste aceptado por el grupo popular, o peor aún: si fuiste una figura invisible a la que nadie recuerda en las reuniones. Aquellos que alcanzan la cúspide tan temprano, suelen desmoronarse al enfrentarse a un mundo que les exige cualidades que no desarrollaron desde temprano. Muchos no son capaces de lidiar con la soledad que te acompaña al independizarte, o los méritos que se obtienen por medios tangibles y no por tácticas de manipulación.
Tengo algunos recuerdos positivos de la preparatoria. Todo lo demás lo rememoro como un oscuro túnel de dolor y ansiedad que me traumo durante años. La peor fuente de angustia y malestar, o como los demás lo llamaban: educación física.
Imagen cortesía de kalandrajane.blogspot.

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