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Mostrando entradas de 2013

P de… premeditar la condena

¿Recuerdan lo adorable que era Lindsay Lohan? Hace unos cuantos días entr é en un mini-high cinemático en el que me auto-medique tres películas que no había visto desde hacía bastante tiempo: Saved! (2004), Easy A (2010) y Mean Girls (2004). He aquí unas cuantas observaciones: -    Amanda Bynes es una pésima actriz. -    La mayoría de los guionistas en Hollywood parecen preferir el relato desde el punto de vista de una heroína para alcanzar profundidad emocional. Y la de un hombre si el objetivo es la perdida de la virginidad. -    Saved! Es una ejemplar película. Por el excepcional elenco (entre ellos Macaulay Culkin en la primera y última vez que exhibió un legítimo talento actoral) y la insistencia del director por tratar la trama de forma franca y servir un humor sarcástico sin subestimar a su público. -    Lindsay Lohan solía ser hermosa. Sigue siendo muy atractiva, pero en el 2004 era absolutamente espectacular. Su...

E de… el camino al infierno

Antes de ir al gimnasio, suelo hacer una mini búsqueda virtual de rutinas de ejercicio. Nunca excede los 10 minutos y consiste en: elegir zona a ejercitar – buscar por palabra clave – ensayar – partir al gimnasio. El video a continuación es parte de la lista de reproducción del canal de un joven que publica rutinas de ejercicios. En el video, el joven relata como tornó su energía en rutinas de fitness cuando empezó en él un conflicto interno entre su fe e interés natural por las mujeres. P erfectamente aceptable: un relato personal sobre su elección por vivir en abstinencia respaldado por su religión. El problema radica en el título del video y la comparación que hace entre su propia lujuria y experiencias ajenas referentes a la homosexualidad. El joven cita la experiencia de dos usuarios de Youtube (quienes permanecen anónimos) que confiaron en él conflictos sexuales y a los que usa como ejemplo de que la homosexualidad es una condición que cualquier persona, con...

A de... amiga por favor!

Ante la incapacidad de establecer relaciones amistosas con hombres heterosexuales (sea por la ausencia de gustos comunes o el prejuicio que pueda haber en alguno de los dos), solemos tornar, los hombres homosexuales, nuestra confianza en mujeres heterosexuales. En teoría: no hay riesgo de que haya tensión sexual, ella puede disfrutar de la compañía de un hombre carente de motivos ulteriores y hay mayor probabilidad de que haya gustos en común. Hay ocasiones en donde lo anterior no es el caso, y a veces es difícil identificar la diferencia. Desde pequeños se nos condiciona a asumir roles sociales y regulaciones que aplican supuestamente a todos. Un hombre debe de proteger a sus hermanas y a su novia de cualquier enemigo, pagar por la cena, destaquear el desagüe, etc. Una mujer, en cambio, debe de atraer a un soltero apto, traer al mundo a sus hijos, cuidar a los mismos, preparar bocados para todos. Los anteriores son ejemplos caducados, que como variables, pueden ser aplicados ...