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El enemigo a tu lado

 

El siguiente texto lo publique originalmente el 26 de Julio del 2009 en mi perfil de la comunidad virtual GaysPuraVida. Tengo mucho tiempo de no visitarla y la verdad es que no tengo mucho interés de volver a hacerlo. Decidí re-postear algunos textos que considero relevantes y representativos de mi forma de pensar (en su formato original) por que odiaría perderlos. Hay otros posts que publique sobre cosas que me llamaron la atención en aquel entonces que ya pasaron de moda (el leak de “Celebration” de Madonna, el video de “Born Free” de M.I.A, etc.) y por esa razón no veo la necesidad de transcribirlos a esta página.

Lo que quiero evitar es la percepción de que me considero más inteligente de lo que realmente soy y de que mis pequeñas capsulas literarias son un tesoro digno de preservación para la humanidad. Pero me gustaría que otras personas (no afiliadas a esa página) leyeran esto y opinaran. Aquí uno de ellos:

Hace poco estábamos reunidos unos cuantos colegas en un bar en San José, y decidí preguntarle a uno de ellos por que no había traído a su novio (de 18 años) con nosotros para que el grupo lo conociera. El (su edad es de 34) me responde: “por que quiero aprovecharlo antes de que la escena me lo contamine, por eso no lo traigo al bar ni a la disco”.
He oído respuestas similares en más de una ocasión tanto de hombres como mujeres - y admito sentir un poco de empatía, de hecho, creo que casi comparto su opinión. Hace años, cuando empecé a sumergirme en el ambiente, la reacción no fue siempre positiva, el segregacionismo en el ambiente fue algo, que de entrada me sorprendió y desconcertó. ¿Por que tan clasistas? ¿Creen estos chicos que el próximo bugga que entre al bar va a saber identificar a los Fashions de las Reinas y los gays de la León XIII? Lo dudo.
Una vez que empecé a descifrar el lenguaje y las reglas no escritas del ambiente, logre incluirme un poco más, pero lo que encontré no siempre me agrado. El negativismo y la apatía crónica me hicieron - erróneamente - asumir que esa era una característica universal en el homosexual costarricense. Ahora se que tuve mala suerte y me tope con el tipo equivocado de gente.

En otra ocasión me senté a hablar con una amistad a la que aprecio mucho, pero cuya negatividad me ahuyenta de ella. Una lesbiana veterana, muy trabajadora y amante de los animales. Resentida con el ambiente y sus congéneres: otras lesbianas. Llegamos en una ocasión al bar La Avispa para una noche de birras, pero no hubo momento en el que logre que alzara la vista a otra mujer con el propósito de apreciar sus atributos. “No vengo a ligar” “no me interesa ninguna de estas viejas”, frases que expulsaba como flechas a un blanco, significaba desprecio y desconfianza que revelaba con cada gesto y ademán que las acompañaba. Según sus palabras, su experiencia se resume a esto: chica conoce a chica, chica se enamora de chica, chica se siente culpable de entablar relación homosexual con chica y se une a una iglesia, chica descubre que no puede renunciar a las vaginas y regresa con chica… para luego repetir el patrón. Mi amiga es la lesbiana a la que mujeres enclosetadas acuden para satisfacer sus necesidades sexuales, para luego ser abandonada una vez que las otras mujeres son invadidas por sentimientos de culpabilidad y vergüenza. ¿Y que rol ocupan las otras lesbianas en su vida? La de arpías apuñaladoras roba-novias. Yo podría darle toda una lectura sobre la ley de la atracción y como debes amarte a ti mismo para poder amar a otra persona y ser amable… pero se que sus problemas no son de autoestima, sino de confianza. Esta mujer ha sido traicionada en muchas ocasiones tanto por hombres como mujeres y se encuentra ahora en un dilema por que no sabe como conciliar sus deseos de alianza con su desconfianza.

Como seres sociales, ningún ser humano puede vivir aislado de otros, y como homosexuales, hay problemas que encontramos en nuestro diario vivir que un heterosexual promedio no puede entender. Nosotros los hombres solemos congeniar mejor con mujeres que con hombres heterosexuales. Pero cuando te das cuenta de que una “amiga” solo te llama cuando quiere salir de compras y habla con vos únicamente cuando ocupa asesoria de modas, es cuando recuerdas lo importante que es la compañía de otros hombres como vos, y se que las mujeres pasan por esto también.

¿Pero como construir una comunidad fuerte sin bases como la empatía, la hermandad, la compasión y el compromiso que debemos tener el uno con el otro? Yo he vivido racismo en el ambiente, la discriminación por edad, la misoginia y lesbofobia son cosas que presencio cada vez que voy a la discoteca. Muchos de mis homólogos desprecian a transexuales, obesos y miembros de nuestra comunidad que con orgullo despliegan sus cualidades más femeninas, solo por que no cumplen con requisitos de asociación que obtuvieron de la revista GQ.

No estoy en posición de apuntar dedos, que lance la primera piedra aquel que no haya pecado. Pero sí de pedir un minuto de auto-análisis a los lectores de este texto (a ustedes 3 a los que se les trabo el servidor en esta página) piensen: ¿que futuro tenemos en la lucha por nuestros derechos, si no hay unidad? El mayor enemigo esta a tu lado: el elitismo y el segregacionismo nos destruirá antes que la homofobia, el sida y Monseñor Sanabria.

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